Oficio de sangrar



Oí a mi corazón
desvestirse
en su oficio de sangrar

Lo vi en su flirteo rítmico
de animal
en celo con el aire
filmado en la costumbre
y cavernario
pareciera hibernar
-como todo mi yo, a veces-
a causa de las ruinas
que resiste
forastero.

Natural, le hablo
me interno
lo nombro
en ésta y tanta poesía y lo desarmo
como metáfora quirúrgica
"está sano y muy fuerte" -diagnostican-

¡Qué saben ellos de su dolor precioso
de la inmortalidad de sus heridas
de su llanto
y ventrículos desolados!

Ah corazón corazón
no es de ejercicio intercostal

sino mundo
mariposa perdurable
y esa infinita desheredad

corazón,
la sed de tus pálpitos.

¡Qué manera!

Qué manera de cerrarme la puerta,
qué más despiadado que su yo largo
y huidizo
que esa solitaria mano que lanza de golpe el adiós
sin darme tiempo a reaccionar.

No reparo aún mi asombro
cuando el certero derrumbe del momento
cae demoledor, sin despedida.

Qué manera de sepultarme su silencio
y apenas un perdón como puñado de tierra
para ahogarse en la boca.

Qué escuálidos mis reflejos
y esa indecorosa sensación de indiferencia
que tumultuosamente queda
como un pecho a la deriva.

Esto es
es
¡qué feroz violencia para mi corazón
y yo desprevenida!

Qué manera de dejarme inmóvil
sin tiempo ni derecho a la respuesta
y que ahora es pálpito enojado
de un no que se agiganta
porque no,
no, no, quiero

¡ qué manera de hacer que no lo quiera!

Farfallina sul fiore di sangue - el poema



"Igual que un poema, la música se despierta en el interior, íntima y acuciante. Te persigue por todos tus pasos, va dejando una estela en tu perfume y te envuelve el cerebro como una cosa mística." Alejandro Salvador Sahoud

I

Tonadita tuya, tu risa de guitarra
santiagueña,
rasguea su adiós esta tarde
a un sol morocho
que se extravió al final de tus desmontes.

Pero tu música testarudea
su latir de corazón escrito
para que se amanse el mío
como cuando alargabas las horas
y el sosiego era tu frente sobre un caballo.

Ahora soy yo quien busca esa mano
de aquietar la vida como a un potro,
pues de tanto recoger los vientos hacia adentro
-como me enseñaste-
golpean tormentas de arena sobre este desierto
que has dejado caer como a tu alma entre tanta poesía.


II

¿Lo ves?
Tu boca era una cabaña deshabitada
donde podían hospedarse todos los sonidos.

Por eso, me gustaba cuando
de tanto en tanto abrías otra puerta
y su envejecimiento rechinante
era como un niño que nace
en el asombro ante la luz.

Entonces, tú también te dejabas nacer
y eras un teclado blanquinegro,
un grito de lucha o canto
de grillo, de ave migratoria,
de mar o río llagando la piedra,
de ramaje y su animal de leña en el otoño,
del viento
- cuando dice veranos para apaciaguar la flor
o cuando es rayo riguroso
en la crueldad mayor de los inviernos-
entonces eras alguna forma de rugir poemas
que siempre pedían ser devueltos en caricia.

Todavía creo que unos golpecitos
bastarán para que abras
y tiendas una silla
así de hogar para hacerme compañía,
de ésas de hojear libros
mientras la música saborea
el descuido de las interrogaciones
que brotan siempre después de los silencios
y entonces, tú volverás a ser hombro, enseñanza
y lágrimas -si hace falta-
junto a las mías.


III

Ahora me pasa que no hallo palabras
que no estén significadas
en algún extremo loco de geografía literaria
que contenga tus pasos
y los de esta música.

Va dejando una estela en tu perfume
- adviertes -
como encargándote de que no exista el nunca
en que te olvide.

¿Acaso puede un corazón desoír
ese pálpito de folcklore, sonata o jazz
que le ha respirado
más allá del infinito nombre
en que te quedas
amigo, hermano, padre, poeta amado?
porque para mí no habrá suficiente música
con que interpretarme en un ¡Gracias!
y ser tu farfallina sul fiore di sangue.

Farfallina sul fiore di sangue

"Farfallina, cantar o componer también es un estado de ánimo, por más oficio que se tenga o por más que se diga que "Santiago es pueblo que canta".

Igual que un poema, la música se despierta en el interior, íntima y acuciante. Te persigue por todos tus pasos, va dejando una estela en tu perfume y te envuelve el cerebro como una cosa mística.

Al menos en mí, así nace la música.

... dejo una pista de sonido, por si en vos nace un poema.
No llores más."
Alejandro Salvador Sahoud






nace el poema, pero dejar de llorar, caro?
no, menos ahora...

te lo debo

Respuesta para Alejandro


"¿dónde me queda el alma
cuando se acaba todo?"(Alejandro Salvador Sahoud)




Algo rumorea como gentío o mar de pájaros
en esta ciudad, que es a veces, un corazón
interminable, pero frágil,
esa voz tuya, regazo herido
donde van a perderse, llanto constelar,
dolor y trizaduras.

Algo parecido a una multitud
que desampara, huidiza,
me percute en la piel como frío que persiste
con su agujero de cosas pendientes
y por las que me pasan de largo
como pasan también
este réquiem y tus ecos
que no saben marcharse.

A veces, guardo minutos
para no tener que contarlos
apurada después de la culpa.
A veces, los escondo
e imagino que la proximidad de la muerte
los regresará a esos territorios
en que debimos ser uno
para que dioses y demonios
desprestigiaran los destinos.

A veces, todo me dice que los dónde
son siempre lugares improbables, pretéritos
que cambiaron los azules diarios por la niebla,
aquella sombra a la que los tristes
le hemos cedido nuestra alma.
.

A Alejandro
Descansa en paz, caro. Te extrañaré.

Imagen: Gattino del caro

Ejercicio de la Soledad IV



Futuro

No estás
tampoco tu voz
menos la promesa,
porque implica mañana.

No estás, no estás

Debes saberlo:
aún si estuvieses hoy
no me entero,
simplemente
porque yo ya no estaré.


Foto: La Serena, agosto de 2007

Ejercicio de la Soledad III



Escrito en el jardín


Veo una hormiga sobre mi cuaderno.
Cruza sus cuadrículas
y se adentra en las palabras
como si fuesen laberintos.

Escribo “yo”
y queda encerrada a fuerza en la vocal
hasta que abro un nuevo verso:
“te amo”.

La hormiga aligera su paso,
libre asciende por la “m”.
Entonces, la sombra esta última palabra
es un abismo
donde se pierde.

Foto: EE., enero de 2008

Ejercicio de la Soledad II


Reflexiva


Cae una hoja

longitudinal
cáese otra,

así el pensamiento
ejercita una soledad
que es viento,
aire,
rescatándome
sin saber de dónde.

Foto: EE., Enero de 2008

Ejercicio de la Soledad I



Ejercer la soledad remite a nombres
y a sus tramas sonoras
que nos dejan su trazo migratorio
y que pueden trepar como brotes frescos
de un árbol junto al camino
o como aromas de noche ebria
vertida en un vaso vacío de preguntas.

No es estar solo,
nunca se está suficientemente solo
para dejar de oír.

Soledad remite a silencios que llaman a otros,
que mueven
que revelan
porque al final de todo
somos en los otros
un eco compartido.

II

Entonces, ocurre que aparece mi hermano
- que no veo hace tiempo-
con su forma fantasma y herencias que quedan,
aparecen mis amigos, mis cercanos lejanos de hace años,
y ocurre que aparecen las únicas respuestas imposibles.

¿Dónde se va gestando la soledad o nos viene
como inherencia a nuestras decisiones?

Hoy resulta que elijo escribir estas líneas
y mientras lo hago
quiero creer que una letra me acompaña.


Foto y texto: Durante los E.E. enero de 2008