Aclaración de este momento


De una rosa abriendo sus pétalos de agua,
de ese mar tranquilo, del sentir
la calma y su propagación,
de la piel expuesta y desnuda
comunicando
receptora de la bruma o el viento,
del clima frío que aún persiste,
de eso hablo, de instantes
que no son propuestas, que no son señales
un poco a la deriva y dejarme guiar
sin ver,
tomada desde el eco
sin oír tampoco,
pero como si tus versos me volvieran hasta marzo
o a los colores de septiembre
y así sin ver,
palpar cómo embriaga la distancia dé esas estaciones,
la lejanía de las playas
y la voz de un horizonte que me entra por los poros
que se anuncia, seduce
y me reconoce.

De eso hablo, ya no quiero las estrellas
ni mi rumbo es una galaxia cierta o equivocada.
Hoy contemplo la simpleza de los puertos,
simplemente estoy
como atraída en su lenguaje
en la mudez y sus síntomas de olvido
estoy
como esperando descifrar tu poesía y sin leerte
saber innecesaria tu mano señalando nada.
Sólo toma la mía y calla,
que se digan solas aquellas rosas tuyas
que se diga sin decirse
tu música
y tu compañía.

Añora su timbre el viento


Añora su timbre el viento
su flor pronunciada, su rumor ensombrecido
-el significado de silencios dando vueltas-
Es un dolor sobre mí o la brisa
transportando el cielo
y yo propicia para la niebla,
rodeada
en el naufragio de esta mirada insuperable.

Una mano tuya señala ahora para mí una palabra.
Yo no quiero mirar,
pero un camino se vocea sobre mi piel
y soy rubores,
andadura tibia de una superficie
de la que tampoco quiero oír,
ni descifrar su idioma de signos diarios,
ni emprender el valor de sus arengas:

Tu voz se deshace sobre mis párpados
y soy apenas rosa.


Apenas círculo abriéndose en el mar
apenas yo misma de ondas líquidas,
sintiendo - y así rehago el trato
de la primera vez en que apareciste -
sólo sintiendo
cómo se ha quebrado el infinito.

Entre nieblas


Hay una niebla afuera, helada gris
que me sume entre huida y escondite
fatídica
y arranca de mí un zoom violento
lo sé, es un extremo original de aquellos mundos
como el de "oboe somerso"
o sueños o miedos
que suenan y no existen
que están por ahí perdidos sin hallarse siquiera
en el indicio de haber desaparecido.

Y están también las nieblas más cercanas
pausas íntimas
la lectura del diario selectiva
el tono en que mi voz transita sus defensas
los lugares en que mis ojos se quedan por más tiempo
el color que quieren recordar
de entre todas las miradas
y al final se resume
el cuadro para aquella única fotografía
lo sé, la que he podido ver
cegada por esas otras espesuras,
las mías
y de las que no puedo culpar a los inviernos.

Por eso, confío la luz a aquellos faros
que son palabra y llevan a palabras
y son como ecos resaltando entre la bruma
y son señales que se avistan
y emocionan, porque entibian
y son como dos manos esperando
como éstas que palpan de humedades a ventiscas,
cómo cambia el clima
a medida que se advierte más valor
y se aproxima
la hora de reandar la tierra firme.

Sin mirar


"Si no miras mis ojos
jamás alcanzarás el horizonte". (E. Ramos)


Tal vez ayude el rumbo de la niebla,
esperarla a que mute en agua o frío
y perderse
hasta elegir quedarse en su silencio
aún si lo que resta es un naufragio
un no mirar a dónde
un algo táctil
que desea
a oscuras
y se dice:

voy a tientas
buscando una salida.
Por alguna razón
ni la palabra tiene escapatoria.