Reconociéndose




I

Intento el alumbramiento
pero me traga la noche en su rugido
y aún así es plácido este aire, y tan solo.


II

No importa si es perfecta la luna
o si apenas soy yo en el ladrido

Un instinto tuyo
se ha ido acumulando aquí en mi vientre
como pulso invisible
que me hace bella, tan bella


III

Y ahora es otra voz que me define
que vibra desde lejos
como sed insolente
de fiera siempre al borde
que me incita
y me doblega.

Quizás esa especie de barbarie
en tu mirada

quizás esa ternura indómita
que nombra
que es rugido y llaga de tus manos

el caso es que intento nacerme
y necesito tu lengua
como beso hambriento
ahora que estoy rota y no seré más loba
después de estos poemas.

1 comentario:

cielo claro dijo...

Me quedo pegada a tus letras, definitivamente eres adictiva, maravillosa escribiendo....

Un abrazo.