
tardes en reposo
y el silencio que la ventisca robó
colándose por las ventanas
cuando momentáneamente
tu voz climatizaba una espera
en pleno otoño que ya va muriendo
como esta temporada
de historias lineales
en extinción.
Un cuaderno sobre la cama
y las nubes más allá cerrando el negro
sobre estas horas
en que pregunto por la suerte
que mereció mi corazón.
La oscuridad contrasta
con los recuerdos que planean
sobre las páginas,
brillantes fachadas, techos
de un lugar que no conozco
y me visita
en la apariencia súbita
de una ciudad que no se acomoda
a mi respiración
Quiero verte
más acá de esta visión borrosa
que nada tiene que ver con el alcohol.