Oleajes





Te reconozco aún en lo mío
en estas cosas dos años más gastadas
más solas sin los significados
que se quebraban en tu boca
cuando era tan fácil darle vida a la ciudad
y habitarla de besos.

Hoy me hallas otra vez prisionera de tu risa
servida en esta copa
con algo de cerveza lager y mar burbujeante de recuentos
embriagados minuciosamente
de uno en uno
como se suele hacer con los nombres
que se declaran en los para siempre
de los buenos momentos.

Si supieras...
- y a veces creo que lo sabes -
lo que son estas calles para la memoria
o las nubes con forma de letra arañando las respuestas
o la palabra que soy bajo tus párpados.

Por eso no es extraño que vuelvas
como oleaje fresco a ser presente
y te recites en un nuevo pacto
insistiendo que tú eres el olvidable y no yo,
pero no es solo  cuestión de cerrar los ojos
e intentarlo.
Lo sabes,
no se quieren olvidos 
cuando halla su refugio, el amor
en la reiteración de la mirada

Septiembre


De este lado septiembre es cordillera
deslizándose como un capricho
que logra percutir colores en el aire
con puñados de volantines
y las típicas banderitas del dieciocho.

Es difícil no fijarse en cómo aclara la gente
y las avenidas que hasta parecieran ensancharse
como brazos alborotados por la luz.

Es automático el cambio de hora,
las fachadas poseídas por enredaderas
y el polen ionizando las branquias
hasta la fatiga de la tarde.

Yo me renazco septiembre con su aliterada canícula
y el sudoroso canto próximo al Mapocho.
Ahí es que soy entre voz de Vega y San Cristóbal
y me coinciden lo humano y lo inevitable
como comprar chirimoyas, helar el mote con huesillos
o desechar la idea de suicidarme.

Tal vez sea pura ingenuidad este mes noveno en parto
como que florezca sol adentro de las gotas
que olvidó el invierno
y todo esté femeninamente predispuesto para otro inicio.

Replegada




Sé de mi condición de agua
y de verbo él,
tan desprendidamente
oleaje
y estallido
de vocales a punto de parirse
para afirmar la noche...

pero
no puedo replegarme a mis entrañas
cuando
el aire de su olor
es un augurio
en que voy a perderme.

No aprendí todavía
de las distancias
ni aún de las heridas de lujuria
con que anegan

y es que humedece
su perfume
y salpica redondo como acústica
de una cascada tibia que va a cubrirme.

Soy de mí inevitable
por eso, la ira es conmigo
-ya no diré de él y de cómo duele-
también me deja llagas el sostén
y me acosa el aroma de la tarde
cuando se mezcla el sur de pino y río.

Que él es un desborde
y yo apenas cauce
no me alcanza, aún como pretexto.

Estos silencios




"el dolor es una maravillosa cerradura",
Blanca Varela



Le temo a mis voces cuando este silencio abunda,
cuando oigo a los pájaros y sé que sólo un eco
astillará los próximos segundos,
las horas se encorvarán
como una brizna oscura y envejecida
hasta cerrarse.

Detrás, quedaré, rostro de agua en un rincón,
transparencia silvestre
de estos ojos que se mirarán espaciales
- porque sé que ahí germinará
esa parte lejana,
que es mía, de mi tristeza
que huele, a veces, a violetas
y liturgias
o a vacíos
cuando la memoria es una asfixia
y las costas se alejan de repente
y el océano es sólo olor salobre que amuralla -
y querré, como quiero ahora,
el arrullo de una lluvia fina
que sólo ella me oiga sollozar
mientras me oculta.

Tal vez, mi nombre es un acorde del silencio,
tal vez, así es como este silencio me dirá algo,
pero yo le temo, y a sus colores
que gestan primaveras
y luego callan grises
como si voces oxidadas.

¿Entonces, me pregunto:
cuántos grises me hablarán antes que otro rayo,
luminoso azul en su infinito
sea pupila en la mía
para navegar a mar abierto
juntos y con los que ya se han ido? *

Reconociéndose




I

Intento el alumbramiento
pero me traga la noche en su rugido
y aún así es plácido este aire, y tan solo.


II

No importa si es perfecta la luna
o si apenas soy yo en el ladrido

Un instinto tuyo
se ha ido acumulando aquí en mi vientre
como pulso invisible
que me hace bella, tan bella


III

Y ahora es otra voz que me define
que vibra desde lejos
como sed insolente
de fiera siempre al borde
que me incita
y me doblega.

Quizás esa especie de barbarie
en tu mirada

quizás esa ternura indómita
que nombra
que es rugido y llaga de tus manos

el caso es que intento nacerme
y necesito tu lengua
como beso hambriento
ahora que estoy rota y no seré más loba
después de estos poemas.

Aún no es tiempo



Me indaga
respira tras de mí
la presa
que me ronda, sensible
olfatea el gemido.

Sigue el alumbramiento
de este corazón
todavía caliente tras el tajo.

Yo sé que no es el tiempo
hay la mueca,
hay la herida y el puñal
hay sangre descendiendo
pero hay también la lágrima
y mordaza.

Aún no es tiempo - dicen -
la custodio mientras
fornican lejos
las nómades.

Libre caeré sobre su noche
cuando me sacuda
de ésta que no termina
de asesinarme.

Hueco en la Palabra




He debido ahuecar esta palabra
como un asombro
que me repta ardiente
y desespera

y es maraña o pelaje tupido
que incita a garras a uña
a dientes
-a punta de insondables-
a agrietarse toda
latido o tierra
profunda
oscilación
de humedad tras humedad
de napas tan ocultas tan
que me atraviesan.

Y voy hecha tajo
transgrediéndome
mujer en el aullido.

Murmuración toda
huella tu lengua
temblor y estampida, quiero
en el hueso del hueso
y mi lengua
encabritada
y lamido
en la cavidad roja
donde perecer grito y fiera.

Ajena



Ajena


Arriba la luna en un zumbido
cómplice de esta ruta que me desnuda,
va girando como letras
que se escapan hasta las sombras.

No sé de ésta que soy, ajena,
crepitante de piel
en alguna hoguera de gotas de vino o fuego.
Ni del hechizo de la tarde naranja
con sus nubes pintadas
en papeles que llevan lo que me queda.

Apenas sé de la perfección de la lluvia
de la tímida amarillez de los aromos
y de los milagros comunes de cada día.

Tan secreta de mí,
la sospecho celosa, frágil
perdida entre parajes doblados en una servilleta
que no se abre
y sólo a veces se extiende
súbita
sobre una mesa o alfombra o cama
de algún lugar
tan secreto también
que no me toca.

Tan olvidada de mí,
no me extraña pasar con los ojos cerrados
para no ver tus gestos en ella
de luz felina
o antorcha latiendo triste,
aunque semeje a lo que tú llamas quietud
o a lo que yo quisiera llamar amor.


* Un poema viejito 2006

Gran Surco


Sabe de mí esta geografía
de grietas y escritura desgarrada sobre el musgo

Sabe de las repetidas veces
en que me dejé caer
respiración y corteza y roca de agua
desbaratándose

Porque hay vértigo en lo tristemente inevitable
hay memoria que arrasa
y precipita el corazón al grito
como esos paisajes
que me ausentan
y me llevan de espaldas al norte
cargada de tantas y tan distintas muertes

Y he ahí que los brazos extendidos
también se rinden
y son apenas resonancia y viento
y, a veces, relieves allá afuera
rugido en el salto
que habrá de gravitar
como superficie en algún océano
de silencio implacable

Debí quedarme Huilo Huilo



No tienen destino de lluvia las palabras
no mi lluvia y mi cielo de febrero
no este puente que han erosionado
ni mis árboles de sur
más al sur de las verdades

Otras
de otras será su blanco escrito
su nube remitiendo a brisas
a tardes de verano
y caricias de duraznos
sobre la piel descubierta

Debí quedarme viento
en la montaña
debí quedarme aire alto
entre los saltos de agua
en Huilo-huilo
y así ser lluvia real
y sur
y lágrima infinita
que nadie viera en el disturbio de los siglos
y su celo
por los nombres en silencio
o por llamar a las acacias
cuando podríamos hablar de tantas arboledas.


*Foto: Salto del Huilo-Huilo, IX región, Chile. Febrero de 2009
* Huilo: palabra del mapudungun = grieta o surco/ huilo-huilo, en plural= gran surco.

Signo de Aire








.


Hay despedida revelándose

imprudente
de camino a las afueras.

Hay mejillas aferrándose a la calma
de este aparentarnos
cuando el tronar del aeropuerto
es un pasillo interminable
de accesos con sus números
y gestos que se fijan, y maletas
mientras las manos se preguntan
por los hasta cuándo
de los besos.

Entonces será todo lo que había
en este cielo dividido.

Y serán tus palabras un modo de no sufrir
el eco de los metros cuadrados
y las calles donde me pierdo.

Entonces habrá lo que había de tus brazos
con su calidez avivando la memoria
y este refugiarse en tus espaldas
hasta que regreses. 

Volver a la Luz

1.

Vuelvo a la luz

de pronto

al ejercicio del sueño dentro de la vida
al imposible vivir
sin haber imaginado

aferrada al cuerpo
me desnudo

por un lapso breve
entre noche y alba
-que es verdad de luna
en su creciente-
hallo aroma y embriaguez

y como si fuera toda biografía
atiborrada de destinos
que se encienden

soy yo misma el despertar de su lumbre.


2.

Un rostro espera

es un ovillo desmadejándose
de sonrisa tendida como hebra
al final de la historia

es oscuridad
remotísima en desvanecimiento

mientras el sol
instala su tienda
en otra isla

hasta donde regreso.


3.

Me gusta esta condición de tierra
y agua desolada
marcando mis solsticios

a solas se nutre la mirada
de objetos

cotidianos
pequeños

que iluminan el lento reflejar
del hombre
en todo aquello
en que se gasta.


4.

Esta que soy debe partirse
en pedacitos

nada es contradictorio ahora

a mi edad
la plenitud escasea

pero es armonía
toda esa gama de milagros

repartida
entre la que escribe y la que vive

estos poemas.


5.

Hay algo de juego en todo lo que fluye
naturalmente
como a escondidas en lo simple

ahí la gota que no se oyó caer

o acá el equilibrio de la luz
en el instante preciso
en que dejándose expandir
divide mi sombra en dos

como un par de negativos
listos a disputarse
mi próximo paso.


6.

¿Sabías que luz se emparenta con 'leukos'
del griego blanco?

en efecto,
brillantez
de un espacio que mantiene la pureza
en la nada impecable
de su vacío

¿será que vuelvo
a la sólida perfección
de estar a solas

tan

que ni siquiera
estoy conmigo?


7.

Tan pequeña insignificancia
la espina sobre la mano

rígida hiere
mientras más se infecta
su clavada

hay que sacarla a la luz
hay que sacarla hasta la lágrima

que se pose inofensiva

con pulgar e índice
elevarla

y soplar.


8.

Hay tibieza en cierta luz que puebla

que habita soledades
cuando son purificación
cálido mirar
y un permitirse

cuando son el guiñarle al brillo
que somos
y que siempre regresa
a los ojos de quien - amando -

ha llorado.


9.

La respiración es un animal
a veces

abrasante y enjaulado

que a la menor caricia
gime

suspira hondo
y repite su bufido
ahora doméstico

ante la intimidación insistente de la luna.


10.

Hay un blanco que es blanco
de su coraza

cal humedecida acertándole
a la luz con el destrozo de una estrella

hay manos y boca rota
pero hay la voz abierta como un cielo

y pies descalzos
o huellas de niño
en la arena que también es blanca
como la ternura indecible
de un castillo desmoronado


11.

Encandilarse
y que el exceso de luz nos predisponga

a sonreír
a lo que visualizamos
de la sombra

hasta extraviar los ojos
la pupila y su desembocadura
y perder el tacto

como quien se abrasa
de tanto mirar
destellos
en braile.


12.

Luces
ideas sobre mí
que desconozco

abro puertas
por las que se disgregan pieles
formas de ser
en busca de un centro

soy esto que sé
y todo lo que aún voy descubriendo


13.

Una mano es luz
cuando cae caricia en el hombro

y extiende su donación
extrema
alrecibir

Aquí está la mía
tómala
es un vuelo

palabras
que quieren tocar
la fragilidad de las oscuridades.


14.

Cruza un significado hasta su nombre
hay química de letras
en el trayecto

una voz dibujando la parábola
y todo el esplendor
de la sonrisa bajo su arco

dos comunicantes
y brillo en la mirada

no hace falta carne o verbo

Amanecer

Ha rasgado la noche su vestido
dos a solas
y ya nada que los cubra.


15.

Suficiente luz
el pan
el tren
y las rodillas

Soy ese balbucear
a veces
que apenas nutre la espera
en un profundo
ruego.


16.

De colores
cuando enfrentado al sol
el vidrio refracta sus partículas
así yo
cuando expuesta la verdad
un amigo me acontece