
Sé de mi condición de agua
y de verbo él,
tan desprendidamente oleaje
y estallido de vocales a punto de parirse
para afirmar la noche...
pero
no puedo replegarme a mis entrañas
cuando el aire de su olor
es un augurio en que voy a perderme.
No aprendí todavía de las distancias ni aún
de las heridas de lujuria
con que anegan
y es que humedece su perfume
y salpica redondo como acústica
de una cascada tibia que va a cubrirme.
Soy de mí inevitable
por eso, la ira es conmigo
-ya no diré de él y de cómo duele-
también me deja llagas el sostén
y me acosa el aroma de la tarde
cuando se mezcla el sur de pino y río.
Que él es un desborde
y yo apenas cauce
no me alcanza, aún como pretexto.
con que anegan
y es que humedece su perfume
y salpica redondo como acústica
de una cascada tibia que va a cubrirme.
Soy de mí inevitable
por eso, la ira es conmigo
-ya no diré de él y de cómo duele-
también me deja llagas el sostén
y me acosa el aroma de la tarde
cuando se mezcla el sur de pino y río.
Que él es un desborde
y yo apenas cauce
no me alcanza, aún como pretexto.