22 de diciembre de 2024

También Leña

 
Acacia Caven, (espino) árbol nativo de Chile (De Atacama al BíoBío) 


Mira, cuántos años de crecer junto a mí,
cuántos nodos esculpieron esta corteza
áspera como tu voz
que echó raíces de sombra.
Hojarasca
prolongada por la tarde,
aún brote y savia, latido de fe.

Dijiste fronda en cada palabra
y fruto de este árbol
que germinó, refugio leñoso
para el corazón futuro.
Ahí sus nidos de fragilidad
que creí prósperos sueños,
alzándose libres
hasta ser un solo tejido en el aire
y raigambre del mundo,
mi mundo.

Y había amaneceres con sus después
alrededor.
Había tu reflejo
en el brillo de las hojas, también de las espinas.
Por eso no importa
cuánta sed rezuman los últimos inviernos,
siempre habrá septiembres 
amarillos en sus flores
para esta acacia nativa,
que bien sabe de vida en la aridez
y fuego entre los dos
después de la tala.


4 de julio de 2024

Silencio Aparente



Sabe de mí esta geografía
de grietas y escritura desgarrada sobre el musgo

Sabe de las repetidas veces
en que me dejé caer
respiración y corteza y roca de agua
desbaratándose

Porque hay vértigo en lo tristemente inevitable
hay memoria que arrasa
y precipita el corazón al grito
como esos paisajes
que me ausentan
y me llevan de espaldas al norte
cargada de tantas y tan distintas muertes

He ahí que los brazos extendidos
también se rinden
y son apenas resonancia y viento.
A veces diluyéndose 
rugido en el salto,
hondura y surco de este dolor
que habrá de gravitar
líquido túnel 
donde hacen cauce
cada oscuridad 
en su apariencia de silencio.

30 de junio de 2024

Pretérito Interior

  



Soy todo mi pasado,
fragancias trasladándome
a su evocación placentera
y también rastros que robaría
a la piel y a los errores.

Los más y menos del ayer
en forma de raíces salidas a la luz
con su mensaje
veinte veces engrapado en mi pecho
para que su dolor
sea un mapa imposible de olvidar,
un susurro perpetuo, transitando la dermis.

A pesar de los finales tan lejos de Verona,
de sentirme tan fuera del tiempo, a veces,
no me derrota la nada.
Tampoco me vence este abrir y cerrar de ojos
en que la vida parece archivada en un bolsillo
y todo se somete a bots de memoria infinita.

Yo aún quisiera demorarme
mientras salivo al desgajar una naranja
o respiro hondo entre ilusión y el caer de la gota
o todavía más, en el temblor de un beso
y las pupilas descifrándose en la luna.

Ya no compito con el mundo,
quizás porque mientras Siri, Alexa o Sara
se vuelven más indispensables,
más en reversa de mí
traducen los pretéritos, mi voz.



26 de mayo de 2024

Bosquejos de Otoño


Es frío bajo cero,

tardes en reposo
y el silencio que la ventisca robó
colándose por las ventanas
cuando momentáneamente
tu voz climatizaba una espera
en pleno otoño que ya va muriendo
como esta temporada
de historias lineales
en extinción.

Un cuaderno sobre la cama
y las nubes más allá cerrando el negro
sobre estas horas
en que pregunto por la suerte
que mereció mi corazón.

La oscuridad contrasta
con los recuerdos que planean
sobre las páginas,
brillantes fachadas, techos
de un lugar que no conozco
y me visita
en la apariencia súbita
de una ciudad que no se acomoda
a mi respiración

Quiero verte
más acá de esta visión borrosa
que nada tiene que ver con el alcohol.


15 de abril de 2024

Pequeñeces sin enumerar


Leo en mi libreta de los diecisiete
las grandezas que soñé
y si ahora intento describirlas
como banderas en las cumbres más altas,
abundan las pequeñas cosas,
aparentes insignificancias
que han orillado la checklist de logros
entre mi lista de pendientes
y tachaduras de lo que parecía importante
y hoy si acaso un papel para reciclar.

Mi nombre se fue cayendo de las anotaciones
al margen del tiempo
como aparición escurridiza entre las nubes
que cada tanto precipitaron la mirada coincidente
y el deseo de lluvia hecho palabras.

Por eso persistí en lo mínimo,
aquello con la signatura de tu yo extraviado,
estrellándose contra el calendario
y la metáfora tenaz de tu silencio
porque más allá de los versos que terminaron
arrugados en el papelero,
resuena la canción que somos.

Y porque aún no aprendí a contravenir
los latidos de mi corazón que insisten en su vértigo,
es que no me resultan las listas, acaso círculos,
pequeños
como lágrimas sin enumerar.

31 de marzo de 2024

Conjunción

Abril con sabor a Pascua
y cayendo del calendario, el beso que no muere.


Son señales, conjunción de latidos,
entonándose a un ritmo aún más reconocible
en cada cosa vital
y hasta diría entrañable,
que ocupa mi corazón
desde que puse tu rostro en la memoria
de los antes y este largo después
del primer gesto de amor
que vino a recomponernos con ternura.

Brotes de septiembre con sus campanas
y muchedumbres fecundas
de voces siempre retornando
como jazmines que al inclinarse por la lluvia
pueden impregnar su aroma a porvenir
e infinito
en esta página que escribimos, distraídos.

Expresiones a semejanza de la locura
como el eclipse que somos
para la aurora más brillante
o los pasajes con destino a amarnos
y escribirnos en mil poemas,
abrazar el calor adentro de la vida
y reconocernos propios,
conectados
cuando es imposible la nada entre los dos
y el tiempo ya no importa.



13 de marzo de 2024

Pregunta por seguridad



 
Confieso que si busco alguna cosa inútil
indefectiblemente 
doy con esos recortes de la vida,
perdidos en los intentos de clasificación ikea
de mi casa,

señales que devuelven significados
a todos los inicios,
a tus palabras,
capaces de ocupar esa secreta intensidad
de los espacios
que guardan las horas
en que te voy nombrando, a veces, más oscuro,

pero ahí están, con su emoción indecible
los sonidos de la noche
donde tú circulas libre
conocedor de cualquier recodo
como llovizna
donde se almacena el tiempo
sin desordenar
este presente.tuyo y mío
que vibra en su propia amplitud
más allá de las sombras.

¿Y si te digo
que en plena era de geolocalización,
-aún si te prefiero serendipia constante
y ese nacernos siempre en el asombro-
me quiero asegurar de si apuntaste bien
el quinientos sesenta de Recoleta
de mi Santiago de Chile?


26 de enero de 2024

Ars Liber

 




Como hablar desde las piedras,
percusión para la lluvia
y dejarse esculpir por el ritmo inexplorado
de su persistencia minuciosa.

Detenerse
en lo más íntimo de sus golpes
y dejarse colorear 
por su frecuencia
que irrumpe en la luz 
inesperada como un pájaro
libre por la boca.

Y entonces, 
donde sea que nos sobreviva
el tiempo de la piedra, 
sorprenderse
sin pretender atraparlo con las manos,
porque se grabará solo
como arrugas inmortales 
en el aire
dibujando inhalación y exhalación.

22 de enero de 2024

Salgo a caminar





Salgo a caminar la gota de rumbo 
que hace océano cada tarde
y voy siendo
instante nuevo sin prisas.

Noto cómo es aquello que me gusta,
cuáles las palabras que mejor saben, 
los gestos cuando son ondas propagándose 
como si se reconocieran en mi piel
hasta el curso de mis pasos
ahí donde los recuerdos no molestan 
ni los nombres
y las promesas no importan.

Y es tanta libertad atender descalza
a las preguntas por el frescor de este prado
mientras van cerrándose las funciones
de la realidad con sus link sobre mi cabeza,
que, impregnada del vainilla cítrico y sensual
de los magnolios, me adueño de la risa
y hasta mis músculos comienzan a abrazarme. 

Lejos del mantra y la huida,
todo es mar sin algoritmos, apareciendo 
con sus olas que no cesan
que no cesan 
y no duelen
como la íntima mudanza 
del adiós tras un doble parpadeo.

13 de enero de 2024

Rutina sin agenda

 



Acostumbro despertar a las cuatro
para comunicarle con un beso
ese buen día enamorado, como si fuese
un laurel profético de luz sobre la oscuridad.


Ya sé de las confusiones que se alojan 
en su tránsito de decisión a victoria
y cómo se repiten los mapas de la complacencia.
Por eso, llevo días adelantándome a la madrugada
para dar con el trayecto donde circulan
juntos, razón, deseo y posibilidades.


A veces, pareciera plena noche al fondo
y otras, la boca inédita del día, justo ahí 
donde cambia el destino de mis besos,
como si todo se resumiera en actitudes
mediando entre fugas de energía y fe.


Entonces agradezco las líneas que se escriben
con esos silencios que ojalá también trazaran
claramente los límites entre hora vacía
y amanecer con sol estallando en la ventana y sus promesas.


11 de enero de 2024

En Clave de Sol



Amarte es tan igual a ser hermosa,
como rayo de sol temprano y fiesta
en todo lo que el alma toca honesta,
llena de mí y en mí, tu voz reposa.


Un elegirte aun sin mariposa
que revuele en mi piel y estar dispuesta
a abrazar tu expansión como propuesta
en el confín del verso y de la prosa.

Amarte es tan igual a ser pupila
que destella feroz en su ternura
del 'nada' expectativa y 'todo' espero,

tan igual a ser viento que destila
furor de aire sensual, caricia pura
y amar con todo el cuerpo si yo quiero.